sábado, 27 de diciembre de 2014

Se nos va 2014




Es difícil saber, si ahora que termina 2014, estoy más cerca o más lejos de mi objetivo.

Quizás esté exactamente a la misma distancia.

Quien sabe...

domingo, 12 de octubre de 2014

De telarañas y hombres



Normalmente soy apolítico, y no hago caso a estas cosas, pero esta vez coincidió que de las personas que conozco, sí había las suficientes conexiones como para tratar de forzar el cese de ciertos grandes cargos.

Y fue divertido echar una mano a toda aquella gente coordinada.Su imagen de intocables ha desaparecido, al menos por unos días, tal y como ocurre siempre que la masa les exige que hagan las cosas bien. Al fin y al cabo, ese es el fin último de esos cargos, servir al público; aunque a veces no sea así.

Dado que no ha habido ningún nuevo revés en esa gran bola de nieve, no sirve de nada continuar con este tema, ya que enseguida la masa (en la que me incluyo), volveremos a nuestros quehaceres diarios.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Protejo intereses, pero no los tuyos.



Pasa a veces que dentro de la jerarquía de una empresa, un empleado como los demás, trata de imponerse para que otros empleados dejen lo que están haciendo, y les dén máxima prioridad a sus intereses, sin que haya una instrucción de alguien de mayor jerarquía que lo avale.

Y esto lleva a roces... Me está pasando ahora mismo, precisamente eso...Que un empleado, viendo peligrar parte de sus intereses, está realizando toda una campaña de acoso y derribo para que coja yo la responsabilidad de esas gestiones.

Y lo ve peligrar, porque quien lo llevaba hasta ahora, se ha marchado a otra empresa, y no queda nadie que tenga tiempo para realizar esas tareas.

El caso es que como empleados, ambos hemos coincidido de cuando en cuando, y la relación ha sido entre cordialidad e indiferencia, ya que estamos en áreas que no tienen nada que ver y además el pasa la mayor parte del tiempo fuera de las instalaciones.

Yo comprendo su situación, pero ocurren varias cosas:

                  1. Tengo suficientes funciones ya como para cubrir el 100% de mi jornada y más.
                  2. Tengo otros intereses a los que doy más prioridad.
                  3. Su petición carece de autoridad, y si la ratifican, cruzaremos una línea roja.
                  4. Más que petición, me lo exige y me parece una falta de educación y de respeto.
                  5. Solo pide, no hay ningún tipo de negociación, y sin eso no puede haber trato.
                  6. Hay un precedente en el que ayudando a un caso parecido, terminó volviéndose en mi contra.

Ojalá tenga suerte con sus intereses, pero la solución debe buscarla el y es ajena a mí.

lunes, 11 de agosto de 2014

La creación en persona.



En ocasiones ocurre que el Universo parece conceder cualquier capricho a unos pocos, mientras que ignora los deseos de la mayoría.

Y en efecto, así es. Y eso se debe a que la mayoría usamos más tiempo pensando en lo que nos falta, que en todo lo que tenemos. Esa sensación de falta de cosas amplifica y asegura que se produzcan eventos que nos dejen con aún menos cosas.

Hay una frase bíblica que ya comentaba este fenómeno:

      "Al que tiene, más se le dará; mientras que al que no tiene, hasta las sandalias se le quitarán".

Aunque no es un fenómeno medible. Cuando piensas en lo que deseas, ¿qué sensación predomina, bienestar por aquello que deseas; o desasosiego por la sensación de no tenerlo? Si es lo segundo, tienes una buena razón por la que no lo estás consiguiendo.

En lugar de ello, enfócate en lo que quieres, convéncete de que tú eres una de esas personas a la que las musas de la creación sí escuchan constantemente. Y convéncete de que mereces aquello que deseas. Y siendo así dedica unos minutos diarios a imaginar la sensación de tener tu deseo, no de tenerlo en un futuro, sino de tenerlo ya, ahora.

Y el hecho de creer que ya lo tienes te acercará a las personas, condiciones que harán posible tu deseo. Esta es una filosofía de coaching, que cada cual, y como siempre, es libre de creer o no. Y en ambos casos tendrá razón.

domingo, 29 de junio de 2014

Cambio de ritmo


Buenos días a todos los lectores de orcomonas.
Lo primero, daros las gracias a todos por las más de 200 mil visitas a este blog.

Este ha sido un año extraño, casi, en todos los sentidos. Muchos proyectos se han quedado en el tintero, otros se han desdibujado y los más, se han aplazado esperando un mejor momento para realizarlos.

Los últimos meses no he podido coincidir con mucha de la gente que aprecio por mi horario laboral y de transporte. Por ello, en cuanto me sea posible trataré de retomar esas amistades.

Ahora una nueva persona comienza en ese puesto y le deseo la mejor de las fortunas. Ese puesto a mí me ha servido para entender y adaptarme a los diferentes ritmos de cada una de las personas y empresas, de las que dependía que alcanzase los resultados que se esperaban de mí. Parece absurdo, pero he llegado a conocer al detalle los ritmos de muchas decenas de personas. Hasta el punto de saber que si necesitaba comprar un determinado repuesto, lo compraba en una empresa u otra, dependiendo de si era lunes o viernes, ya que en la práctica, había aprendido que había empresas que trabajaban muy bien unos días y muy mal otros. He buscado optimizar la logística todo lo posible.

Mi objetivo sigue siendo el mismo, y aunque es muy poco probable, asimilo cada experiencia para mejorar en cualquier área que me permita avanzar un paso más.

lunes, 10 de marzo de 2014

Todo el mundo quiere mandar sobre los demás.

Es curioso, parece que el deporte nacional en España no fuese el fútbol, sino juzgar y mandar sobre la vida de los demás.

Al español medio le gusta persuadir, aconsejar, ordenar, dejar entrever e insinuar que muchos sino todos los actos que realizas a diario están mal hechos y que deben ser corregidos según su consigna, dándose casos absurdos como que alguien que no tiene hijos aconseje a quien si los tiene sobre cómo educarlos, o alguien que no tiene trabajo indique lo mal que lo está haciendo a otro que sí tiene el empleo.

Y no creáis que el hecho de que un individuo no conozca a otro lo echa para atrás, en la manía de aconsejar, se presupone basándonse en nada, se manda callar sin conocer y se asegura sin comprobar, que las cosas se están haciendo mal y que deben corregirse, aunque jamás se haya comentado nada acerca de un determinado tema, seguro que te encuentras a alguien que te dice que lo estás haciendo mal.

Ole sus... Luego la gente se pregunta el porqué de que a España le vaya como le va...Hombre, igual si cada uno intentase mejorar su vida en vez de dedicar todos sus recursos a señalar los errores de los demás, otro gallo nos cantaría. Ah no, que la culpa es de una coyuntura global, o de los políticos contrarios a los propios, o de que los mayas se equivocaron al pronosticar el fin del mundo. Al final somos muy pocos los que aún nos responsabilizamos de nuestros actos y pasamos más tiempo tratando de mejorarnos a nosotros mismos que echando lodo sobre terceros.

Y por eso, somos los que vamos logrando cositas. Cositas que siempre se atribuyen a suerte, casualidades o azar, pero nunca a la manera de hacer las cosas, no vaya a ser que realmente pudiesemos estar haciendo las cosas bien.

En fin, todo esto viene porque el finde pasado, la primera vez en un mes que tuve tiempo para ir a una cafetería a tomar una cerveza y leer el periódico, alguien me llamó la atención. Y no creáis que lo conocía, lo había visto una vez en mi vida y desde entonces ha tratado de que done dinero a su organización, con todo tipo de tretas. Y me llamó la atención porque parece ser que si yo no tenía tiempo entre trabajar, estudiar, escribir y reflexionar como para sacar un hueco y charlar con el "todos los ... días", cómo era posible que pudiera estar en una cafetería tomando algo.

Sí, amigos sí, parece ser que trabajar, estudiar, escribir y reflexionar no es mérito suficiente para poder tomarte una cerveza al mes sin que una especie de ...señor, te llame la atención y vuelva a insistirte en que dones pasta para una causa, que es ajena a tus preocupaciones.

En fin, dice una amiga que en realidad, el número de idiotas en el mundo es muy pequeño, pero que están repartidos estratégicamente, para que te encuentres con al menos uno cada día.